Arquitectura · Agosto de 2026 · 3 min de lectura
Materia y estructura: por qué hormigón y vidrio

Dos materiales, ninguna decoración
Cuando empezamos los tres proyectos nos pusimos una restricción: hormigón armado y vidrio. Nada más. No como capricho estético, sino como una manera de que cada decisión tuviera que justificarse sola, sin revestimientos que tapen.
Es lo que llamamos materia y estructura. El material no cubre a la estructura: es la estructura. Lo que se ve del hormigón es exactamente lo que sostiene la casa.
El hormigón libera la planta
Al trabajar con hormigón armado, las cargas van a unos pocos apoyos y las plantas quedan libres. No hay muros que obliguen a que el living esté donde está. Los espacios pueden reorganizarse con el tiempo sin tocar la estructura.
La textura no se disimula. Las tablas del encofrado quedan marcadas en la superficie, y esa huella —que en otra obra sería un defecto a corregir— acá es la terminación.

El vidrio corre el límite
El vidrio funciona como cerramiento horizontal: se abre o se cierra según la hora, la estación y quién esté en la casa. Cuando se abre del todo, el living y la galería pasan a ser un solo espacio semicubierto.
Ahí ocurre lo que buscábamos desde el principio: la casa deja de tener un límite propio y el cierre lo termina poniendo el bosque.
