Obra · Agosto de 2026 · 3 min de lectura
Construir sin talar: cómo se implanta una casa en el pinar

Primero el bosque
Lo más rápido, en un lote de Pinamar, es despejarlo entero, construir cómodo y después plantar algo. Nosotros hicimos al revés: relevamos los pinos que ya estaban y el proyecto se acomodó a ellos.
Por eso ninguna de las tres casas es un rectángulo apoyado en el medio del terreno. Las plantas se quiebran, se corren y se estiran para pasar entre los ejemplares que valía la pena conservar.
Los números lo confirman
La Casa 5 se levanta sobre 1.392 m² de terreno y tiene 279 m² cubiertos. La Casa 6, sobre 1.087 m², con 323. La Casa 7, sobre 1.524 m², con 337. Aun en el terreno más ocupado, la casa toma menos del 30% de la superficie.
El resto no es jardín a estrenar: es el pinar que ya estaba, con árboles de treinta años que ninguna parquización nueva puede igualar.

Lo que se gana adentro
Conservar el bosque no es solo una decisión ambiental, es lo que hace que las casas se sientan como se sienten. Los ventanales dan contra troncos, no contra el terreno del vecino, y en verano la copa de los pinos hace la mitad del trabajo del aire acondicionado.
Se ve en las fotos de obra: hay pinos parados a un metro de la estructura terminada. Estuvieron ahí durante toda la construcción, y ese fue el punto.
